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Incidencia de factores climáticos en MOR  

El Ingeniero Agrónomo Ricardo Moschini del INTA Castelar se refirió al impacto del componente ambiental en el desarrollo MOR durante la campaña 2010. De acuerdo a un estudio realizado en Marcos Juárez se comprobó que durante el verano las abundantes precipitaciones, el elevado porcentaje de humedad y la heliofonía alta favorecieron la reproducción del inóculo. Aseguró que lo mismo sucede durante los inviernos benignos. La tendencia de estos factores podrían revertirse para la próxima cosecha.        

¿Qué variables meteorológicas son las que explican la severa epidemia de MOR en esta última campaña? 

En este verano 2010, entre R3 (inicio de fructificación) y R5 (inicio de llenado del grabo) en Marcos Juárez (Córdoba) la variable días de mojado total –que surge de días de lluvia y humedad alta o días sin lluvia pero con humedad alta– que simula el mojado que necesita la infección, fue altísimo, fue el segundo valor más alto en cuarenta años, solamente superado por el Super Niño de 1997/98.

Pero además para producir esporas se necesita de mucha luminosidad. En general cuando llueve mucho no hay demasiados días con heliofanía alta (alta luminosidad). Pero este verano se dio otra combinación que es extraña y que cooperó para aumentar los niveles e infección: Hubo una combinación de reiterados días de lluvia pero con heliofanía alta. Cuando multiplicamos las dos variables, advertimos que eso fue lo contrastante y lo explosivo para explicar la severidad de MOR en esta última campaña. Eso en función del verano.

En función del invierno, entendemos que cuánto más benigno es, se estimula la sobrevivencia del inóculo. Habría más inóculo disponible para que en el verano cuando ya esté la soja produzca más ciclos de infección. 

¿Cuáles son los motivos por los cuáles se registran estas variables en 2010?

Por un lado tuvimos un verano con la señal del Niño en fase Niño, fase cálida. El pacífico ecuatorial estaba más cálido que lo normal y eso a nuestra región pampeana le genera más húmedad que la habitual. 

Las variables que encontramos están en sintonía con eso. Fue un año Niño fuerte en esa parte del verano y acompañó con más días de lluvia, humedad, altos registros térmicos. Todo eso fue muy conducente para la enfermedad. 

¿Qué se puede esperar para las próximas campañas teniendo en cuenta los factores ambientales de las próximas estaciones del año?

Necesitamos que en el invierno no haya tantas lluvias y también temperaturas bajas para que no sobreviva el inóculo.

De acuerdo a los pronósticos de tendencia que construye el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) con otros expertos de las ciencias exactas, se está señalando que para junio-julio y agosto vamos a tener temperaturas en la zona núcleo sojera, inferiores a lo normal.

En tanto, los modelos del Niño para el próximo verano dicen que su señal tiende a colocarse en un estado neutro. Hay otros que anuncian que se va a evolucionar hacia una señal Niña. Niña y neutro no serían tan conducentes desde el punto de vista ambiental para reproducir la enfermedad. Si es que se cumplen esos pronósticos, esa sería la tendencia. 

¿Qué incidencias tiene el cambio climático a nivel mundial en el desarrollo de estas variables que promueven la enfermedad?        

Hay señales, elementos y certezas de que el aumento del dióxido de carbono está generando un aumento térmico. Ahora el sistema climático es muy complejo y yo tengo la teoría de que a veces está buscando equilibrios. Hay variabilidades importantes y honestamente en este corto plazo de treinta o cuarenta años, me gusta mucho más ligarlo a señales tipo Niño, la oscilación Antártica, entre otros fenómenos.